Las conservas y semiconservas

Las conservas y semiconservas

Las conservas y semiconservas son productos sometidos a algún tratamiento con el fin de aumentar su conservación, y hay que desterrar viejos prejuicios y considerar que los productos tratados en estas condiciones reúnen todas las garantías sanitarias y de calidad del producto.

Las conservas se utiliza para pescados grasos y disponemos de excelentes productos en el mercado como el bonito del norte o atún blanco. La sardina y la caballa también tienen una arraigada tradición conservera, además, se emplea mucho para la conservación mejillones, berberechos, navajas y pulpo.

Los alimentos se someten a un proceso de esterilización a temperatura superior a 100ºC, para asegurar que se destruyen todos los gérmenes patógenos y se inactivan las enzimas responsables de su alteración.

Permitiendo la conservación en buen estado por periodos largos de tiempo, no necesitando almacenarlo en cámaras frigoríficas.

Las semiconservas son perecederas; es decir, deben consumirse en un plazo de tiempo menor debido a que no han pasado por el proceso de esterilización y se utiliza para algunos pescados enlatados, como las anchoas o las huevas de pescado, siendo productos de duración limitada mantenidos en recipientes adecuados pudiendo prolongarse manteniéndoles siempre en refrigeración.