La migración del ATÚN ROJO

La migración del ATÚN ROJO

Al finalizar la primavera y al comenzar el verano, tiene lugar en las costas del sur de Cádiz uno de los mayores espectáculos que la naturaleza nos puede ofrecer.
El atún rojo gigante pasa el invierno alimentándose en las frías aguas del Atlántico Norte para, al llegar el mes de Marzo, emprender una espectacular migración de más de 2.500 millas rumbo a las cálidas aguas del Mediterráneo para reproducirse. En grupos de cientos y miles, formando bancos o cardúmenes, se aproximan a las costas gaditanas aprovechando las fuertes corrientes marinas del Estrecho de Gibraltar hasta alcanzar su destino. Durante este viaje no comen, son puro instinto, y no se detienen ante nada… Este hecho fue conocido por fenicios, griegos y musulmanes, siendo los romanos los que establecieron la mayor industria atunera de la época en la zona: Baelo Claudia. Hoy día, se siguen empleando técnicas de pesca milenarias como son las Almadrabas.
Parece que el atún rojo presenta una conducta de retorno al lugar de nacimiento y fidelidad a la zona de reproducción tanto en el mar Mediterráneo como en el Golfo de México. Algunos lugares de desove son las costas de las Islas Baleares, Cerdeña y Sicilia.
Un estudio publicado recientemente en la revista de acceso abierto Animal Biodiversity and Conservation, relaciona el aumento deprevalencia de fuertes vientos de componente oeste, que se produce en las fase positivas del índice climático (oscilación ártica) o de la NAO (Oscilación del Atlántico norte), con el aumento de la condición física de los atunes capturados en el Estrecho durante los meses previos a la estación reproductiva.
La explicación que dan los investigadores a este fenómeno es que la prevalencia de estos vientos favorece el viaje de los atunes que llegan desde el Atlántico hasta el Mediterráneo y se reducen así los costes energéticos de la migración.
Además, esta prevalencia de viento de Poniente hace que exista una mayor disponibilidad de alimento ya que aumenta la cantidad de nutrientes en superficie al mezclar las capas de agua profundas y superficiales en zonas locales como el Estrecho de Gibraltar.
El atún rojo, que solo vuelve al Mediterráneo para desovar, comienza a hacerlo entre los meses de Mayo a Agosto cuando el mar supera los 20,5 grados centígrados, aunque tiene preferencia por las aguas entre 21 y 26,5 grados. Esa mezcla se da en las Islas Baleares, Cerdeña y Sicilia al combinarse la corriente más fría del norte de la ribera mediterránea con el aporte del caudal desde Alborán, más cálido, y esta mezcla de aguas, que resultan en una menor salinidad que en el resto del Mare Nostrum y algo mayor que la oceánica, resultan irresistibles para el atún rojo para reproducirse.

La mayor concentración de los alevines de atún se da en lugares con corriente en contra y formación de remolinos, y podría ser que también este factor condicione las preferencias para desovar de estas especies.

Varios estudios han demostrado que el atún rojo llega a la madurez a la edad de 4-5 años en el Mediterráneo. Como la mayoría de peces, la producción de huevos parece depender de la edad (o del tamaño); por ello, una hembra de 5 años puede producir una media de cinco millones de huevos (de ~1 mm) al año, mientras que las hembras de 15-20 años pueden llevar hasta 45 millones de huevos. La eclosión ocurre sin cuidados parentales tras un período de incubación de 2 días.

Las larvas de atún rojo (3-4 mm) son generalmente pelágicas y pueden encontrarse en aguas superficiales por todo el mar Mediterráneo, con mayores concentraciones en zonas donde hay giros y frentes, en particular a finales de verano. Las larvas crecen 1 mm al día hasta llegar a un peso de 40-80 kg y se separan en bancos según el tamaño.
El atún rojo atlántico es una especie longeva y de crecimiento lento. Su vida se estima en 32 años. Los especímenes adultos de atún rojo pueden superar los 3 m de longitud, lo que los convierte en la mayor especie de atún y en uno de los mayores teleósteos, y pesan 250 kg de media, aunque algunos pueden llegar hasta los 900 kg.

Los especímenes jóvenes y adultos de atún rojoson grandes depredadores y animales oportunistas en cuanto a su alimentación. Su dieta puede incluir varias especies de teleósteos, invertebrados como medusas y salpas, así como especies demersales y sésiles como pulpos, cangrejos y esponjas, aunque se han visto grandes diferencias en las zonas de estudio.

En general, los especímenes jóvenes se alimentan de crustáceos, peces y cefalópodos, mientras que los adultos se alimentan de peces como el arenque (Clupea arengus), la anchoa (Engraulis encrasicolus), el lanzón (Ammodytes spp.), la sardina (Sardina pilchardus), el espadín (Sprattus sprattus), la anjova (Pomatomus saltatrix) y la caballa (Scomberscombrus). Entre los contenidos de los estómagos de atún rojo analizados, se han encontrado tres especies predominantes: el arenque del Atlántico y el lanzón en el Atlántico Oeste o la anchoa en el Atlántico Este y el Mediterráneo.

Como otras especies de atunes y tiburones, el atún rojo atlántico es un depredador pelágico que debe nadar continuamente para ventilarse y generar suficiente calor para mantener los órganos vitales y elevar la temperatura corporal por encima de la temperatura del agua. La compleja estructura de su sistema circulatorio le permite minimizar la pérdida de calor y mantener la temperatura corporal interna por encima de la del agua del mar. Gracias a su capacidad endotérmica, puede soportar temperaturas frías (3°C) y cálidas (hasta 30°C).

El atún rojo es un pez migratorio y un rápido nadador (72,5 km/hora), con una enorme capacidad de migración. En verano, cuando el atún ha desovado, vuelve al Atlántico en busca de comida, nuevamente cruzando el Estrecho. Se sabe que los atunes vuelven hambrientos de su desove en el Mediterráneo, razón por la que se pueden pescar con anzuelos que son calados a 200 metros de profundidad en el Estrecho.

Atún Rojo

Las Orcas y los Atunes en el Estrecho

Pero hay más, algo realmente impresionante y estrechamente relacionado con las antiguas civilizaciones, que ha estado siempre ahí, y que hace solo unos pocos años fue redescubierto por el investigador Mario Morcillo: al comenzar la primavera, con la luna llena, grupos de orcas hacen acto de presencia en la zona, muy cerca de costa, para dar caza y alimentarse de estos gigantes del mar durante su entrada al Mediterráneo a través del Estrecho.
Ante la feroz presencia de las Orcas, los grupos de atunes huyen frenéticamente presas del terror y buscan aguas menos profundas donde poder esquivarlas. Es ahí, por tanto, donde todos los pueblos lugareños del Estrecho y sus bahías instalan sus Almadrabas para capturarlos fácilmente.

Según estudios recientes realizados por CIRCE (Conservación, Investigación y Estudios sobre Cetáceos), la población de orcas del Estrecho de Gibraltar se compone de al menos 30 individuos, distribuidos en 3 grupos sociales más o menos estables. Se localizan fundamentalmente en aguas poco profundas de la zona oeste del Estrecho, tanto en primavera como en verano. De marzo a mayo, estos grupos se sitúan en las zonas del Golfo de Barbate, y cercanías de Conil, mientras que en junio están en las proximidades del puerto de Tarifa. De julio a octubre se desplazan a las zonas de las pesquerías de atún con anzuelo, tanto marroquíes como españolas (García, 2009).