El pez volador

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El pez volador

El pez volador es capaz de elevarse a tanta altura que los marineros a menudo los encuentran sobre las cubiertas de sus barcos. Y al igual que muchos animales marinos, se sienten atraídos por la luz, y los marineros se aprovechan de ello con notables resultados.

Este pez es también fácilmente reconocible por sus enormes aletas pectorales. Son precisamente éstas las que le otorgan la mencionada habilidad de, más que volar, digamos…planear fuera del agua, pudiéndose desplazar una distancia entre 50-100 m. No se trata de simples saltos. Son desplazamientos en el aire en los que este animal puede llegar a alcanzar cerca de los 55 km/h. Todo ello, tanto su velocidad de avance en el aire como el recorrido sobre la superficie, es posible por su frecuencia a la hora de “batir sus alas-aletas” que ronda las 50 veces /seg

Existen unas 40 especies y aparte de sus prácticas aletas pectorales, todos ellos tienen colas ahorquilladas de forma irregular, con el lóbulo inferior más largo que el superior. Muchas especies, conocidas como peces voladores de cuatro alas, también tienen aletas pélvicas agrandadas.

Se cree que los peces voladores han evolucionado hasta adquirir esta notable capacidad de planear para poder escapar de sus depredadores, que son muchos. La subsistencia del pez volador se basa en varios alimentos, entre ellos el plancton.

La venta de volaores es una larga tradición en el municipio linense. Ésta práctica se lleva a cabo principalmente en el barrio de La Atunara, donde muchos vecinos sustentan a sus familias con los beneficios de este comercio.

La caza de este pescado “comienza a principios de julio y perdura hasta mediados de septiembre, si la temporada es buena. Durante estos meses, los vecinos de este barrio marinero por excelencia salen a pescar los volaores muy temprano, para luego prepararlos y ponerlos a la venta.

Hay que echarle muchas horas. Salir a la mar a pescar los volaores, limpiarlos hasta dejar el pescado blanco, sin cabeza, alas y tripas. Después se les echa la sal y se cuelgan hasta que se secan.